Cuando Dios elige ministros suyos, deja a su Verbo la elección. Porque han de continuar sus mismos misterios
El Corazón de Jesús entre corazones de piedra
Hoy en día se ha edulcorado un poco esto del corazón. Corazones en emoticones, dibujos, tallados en los árboles, en tazas y llaveros. Corazones en canciones. Rotos, robados, heridos, apasionados, ligeros, pesados. Corazones que sienten, y otros insensibles. El corazón parece un depósito de sentimientos.
Tal vez todo eso sea (en parte) real. Pero el corazón es mucho más. La imagen del Corazón de Jesús, en su origen, habla del amor. Con mayúsculas. El Amor. No una imagen blandita de las cosas ni una aproximación solo emocional a la fe. El Amor que decimos que es Dios y que personalizamos en Jesús. Amor verdadero, que es una manera de mirar a la realidad conociéndola, queriéndola y comprometiéndose con ella. Así nos mira Dios. Y así nos miró en Jesús. Ese corazón se rompió en una cruz -pero siguió latiendo ya resucitado-. Y ese latido es hoy clamor en nuestra historia y nuestro presente.
La devoción al Corazón de Jesús puede ayudarnos a descubrir las enormes posibilidades de nuestros propios corazones. Posibilidades de mirar a la realidad, de comprender a cada persona en su situación, y de darnos por los demás. Desde la gratitud y la responsabilidad. Hoy, en una época de muchos corazones de piedra, intransigentes, llenos de despecho y juicios implacables; muchos corazones encerrados en jaulas de prejuicios y displicencia, nos vendría bien aprender a latir al unísono de ese Corazón.
José María Rodríguez Olaizola, sj
CRISTO, REY NUESTRO
En el alma, Señor, una caricia tuya,un beso de tu amor y una sonrisa,para llenar mi vida de ambiciones,tu ambición y tu gloria, y tu alegría,tu alegría, Señor, que yo entreveocuando te siento sembrador de amores,porque sólo por mí creaste el cieloy sólo para mí nacen las flores.Mi juventud es tuya, tú lo sabes,tuyas mis esperanzas y mis sueños;por...
El Papa Francisco expresa su cercanía espiritual a la Diócesis de Ordo en Nigeria tras la masacre.
No sólo me invitas a ser luz
Santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16. Martes X del Tiempo Ordinario
Dichosos los misericordiosos
Santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12. Lunes X del Tiempo Ordinario
Don de la Sabiduría
Los dones del Espíritu Santo y la oración. La gracia de poder ver cada cosa con los ojos de Dios.
