La limosna de sí mismo
El tiempo se esfuma y con él nuestra vida. Así, la mejor limosna que podemos dar a nuestro prójimo, será, sin duda dedicarle algo tan exclusivo como nuestro tiempo.
Hoy en día se ha edulcorado un poco esto del corazón. Corazones en emoticones, dibujos, tallados en los árboles, en tazas y llaveros. Corazones en canciones. Rotos, robados, heridos, apasionados, ligeros, pesados. Corazones que sienten, y otros insensibles. El corazón parece un depósito de sentimientos.
Tal vez todo eso sea (en parte) real. Pero el corazón es mucho más. La imagen del Corazón de Jesús, en su origen, habla del amor. Con mayúsculas. El Amor. No una imagen blandita de las cosas ni una aproximación solo emocional a la fe. El Amor que decimos que es Dios y que personalizamos en Jesús. Amor verdadero, que es una manera de mirar a la realidad conociéndola, queriéndola y comprometiéndose con ella. Así nos mira Dios. Y así nos miró en Jesús. Ese corazón se rompió en una cruz -pero siguió latiendo ya resucitado-. Y ese latido es hoy clamor en nuestra historia y nuestro presente.
La devoción al Corazón de Jesús puede ayudarnos a descubrir las enormes posibilidades de nuestros propios corazones. Posibilidades de mirar a la realidad, de comprender a cada persona en su situación, y de darnos por los demás. Desde la gratitud y la responsabilidad. Hoy, en una época de muchos corazones de piedra, intransigentes, llenos de despecho y juicios implacables; muchos corazones encerrados en jaulas de prejuicios y displicencia, nos vendría bien aprender a latir al unísono de ese Corazón.
José María Rodríguez Olaizola, sj
El tiempo se esfuma y con él nuestra vida. Así, la mejor limosna que podemos dar a nuestro prójimo, será, sin duda dedicarle algo tan exclusivo como nuestro tiempo.
Francisco recordó a los capellanes de las escuelas de la Suiza francesa, recibidos en audiencia, que hablar a los jóvenes de Jesucristo significa "renovar algo de la experiencia de los discípulos de Emaús".
Apóstol de la Divina Misericordia, 5 de octubre
Santo Evangelio según san Lucas 11,1-4. Miércoles XXVII del Tiempo Ordinario
La Sección para las cuestiones fundamentales de la evangelización en el mundo del Dicasterio para la Evangelización, a quien el Papa Francisco ha confiado la organización del próximo Jubileo 2025, convoca un Concurso Internacional para la composición musical de un himno que exprese la identidad del evento jubilar.
Con una privilegiada vocación, deciden dedicar su vida, la única que tienen, entera, a alabar al Señor.