Por la tarde, la oración del Papa Francisco por Ucrania y otros conflictos en el mundo, en el XXXVI encuentro internacional organizado por la Comunidad de San Egidio en el espíritu de Asís. El cardenal iraquí: la paz es una esperanza para toda la humanidad. Debemos ser solidarios contra la guerra, como lo fuimos durante la pandemia
El Corazón de Jesús entre corazones de piedra
Hoy en día se ha edulcorado un poco esto del corazón. Corazones en emoticones, dibujos, tallados en los árboles, en tazas y llaveros. Corazones en canciones. Rotos, robados, heridos, apasionados, ligeros, pesados. Corazones que sienten, y otros insensibles. El corazón parece un depósito de sentimientos.
Tal vez todo eso sea (en parte) real. Pero el corazón es mucho más. La imagen del Corazón de Jesús, en su origen, habla del amor. Con mayúsculas. El Amor. No una imagen blandita de las cosas ni una aproximación solo emocional a la fe. El Amor que decimos que es Dios y que personalizamos en Jesús. Amor verdadero, que es una manera de mirar a la realidad conociéndola, queriéndola y comprometiéndose con ella. Así nos mira Dios. Y así nos miró en Jesús. Ese corazón se rompió en una cruz -pero siguió latiendo ya resucitado-. Y ese latido es hoy clamor en nuestra historia y nuestro presente.
La devoción al Corazón de Jesús puede ayudarnos a descubrir las enormes posibilidades de nuestros propios corazones. Posibilidades de mirar a la realidad, de comprender a cada persona en su situación, y de darnos por los demás. Desde la gratitud y la responsabilidad. Hoy, en una época de muchos corazones de piedra, intransigentes, llenos de despecho y juicios implacables; muchos corazones encerrados en jaulas de prejuicios y displicencia, nos vendría bien aprender a latir al unísono de ese Corazón.
José María Rodríguez Olaizola, sj
Martirologio Romano: En Soissons, de la Galia Bélgica, santos Crispín y Crispiniano, mártires.
Santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21. Martes XXX del Tiempo Ordinario
FUNDADOR DE LA CONGREGACIÓN DE LOS HIJOS DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
Santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17. Lunes XXX del Tiempo Ordinario
¿Qué signos apreciamos en nuestro tiempo? ¿Los sabemos interpretar?
