Fue una bendición grandísima tenerte como Diácono y como pastor de la Iglesia, siempre estarás con nosotros.Agradecemos su legado espiritual, su hondura teológica, su coherencia de vida."Hablaré contigo por la oración hasta que nos reunamos en la casa de nuestro padre eterno."
El Corazón de Jesús entre corazones de piedra
Hoy en día se ha edulcorado un poco esto del corazón. Corazones en emoticones, dibujos, tallados en los árboles, en tazas y llaveros. Corazones en canciones. Rotos, robados, heridos, apasionados, ligeros, pesados. Corazones que sienten, y otros insensibles. El corazón parece un depósito de sentimientos.
Tal vez todo eso sea (en parte) real. Pero el corazón es mucho más. La imagen del Corazón de Jesús, en su origen, habla del amor. Con mayúsculas. El Amor. No una imagen blandita de las cosas ni una aproximación solo emocional a la fe. El Amor que decimos que es Dios y que personalizamos en Jesús. Amor verdadero, que es una manera de mirar a la realidad conociéndola, queriéndola y comprometiéndose con ella. Así nos mira Dios. Y así nos miró en Jesús. Ese corazón se rompió en una cruz -pero siguió latiendo ya resucitado-. Y ese latido es hoy clamor en nuestra historia y nuestro presente.
La devoción al Corazón de Jesús puede ayudarnos a descubrir las enormes posibilidades de nuestros propios corazones. Posibilidades de mirar a la realidad, de comprender a cada persona en su situación, y de darnos por los demás. Desde la gratitud y la responsabilidad. Hoy, en una época de muchos corazones de piedra, intransigentes, llenos de despecho y juicios implacables; muchos corazones encerrados en jaulas de prejuicios y displicencia, nos vendría bien aprender a latir al unísono de ese Corazón.
José María Rodríguez Olaizola, sj
A ti mujer
Cuando creé los cielos y la tierra les hablé de existir. Cuando creé el hombre, lo formé y soplé en su ser. Pero a tí mujer, te formé después de haber soplado el aliento de vida al hombre por que tu interior es muy delicado.
Permití que un profundo sueño se apoderara de él para poder crearte paciente...
EL MAESTRO Y MI PADRE
Santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12. Martes II de Cuaresma
Viernes primera semana Cuaresma. Nuestro amor a los demás será la mejor ofrenda a Dios.
Enseñar a poner el corazón en cada acción que nos lleve a compartir con los demás
«¿Qué pido y qué doy?»
Santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12. Jueves I de Cuaresma
